APLICACIONES
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El hidrógeno como combustible se puede emplear:
La combustión catalítica
del hidrógeno. La combustión catalítica del hidrógeno
se basa en que el hidrógeno y el oxígeno se puede combinar
a bajas temperatura mediante un catalizador adecuado produciéndose
únicamente en ésta reacción vapor de agua el cual
puede ser empleado por quemadores o calentadores en aplicaciones
domésticas como por ejemplo en las estufas y calentadores de agua,
etc.
Combustión del hidrógeno
en máquinas de combustión interna. Consiste básicamente
en la modificación de estos motores diseñados para quemar
combustibles fósiles (gasolina, diesel, gas natural,
etc) basándose en dos aspectos básicos: el rediseño
de la cámara de combustión y diversos ajustes en los sistemas
del motor para que sea eficiente el uso de hidrógeno como combustible.
Una de las características de los motores que utilizan hidrógeno
como combustible es que tienen una eficiencia 20% mayor que los motores
que emplean combustibles fósiles. Otra característica es
que producen pocas emisiones contaminantes, arrojan únicamente vapor
de agua y pequeñas cantidades de NOx.
La generación electroquímica
de electricidad.